jueves, 7 de junio de 2012

Mi primera ITV

Todavía quedan esos sitios en los que el hombre se siente hombre y la mujer..pues bueno,  he de reconocer que en un pricipio desubicada y nerviosa; pero porque era la primera vez, que la siguiente, ya van a ver éstos!!!

Me explico, el otro día me tocó vivir la experiencia de pasar por primera vez la ITV. Para los que vivan en Madrid les diré que no vayan nunca a uno de esos ITV perdidos de algún polígono industrial que después de dar vueltas y vueltas y de preguntar a más de un hombre, porque por aquellas tierras parece que sólo existen ellos, llegas. Y al llegar te metes en una interminable fila ordenada por otro hombre que te dice que paciencia que aún te quedan unas dos horas de espera. Eso sí, cuando decidí que aquello era insufrible, ya se habían puesto otros tantos coches detrás del mío, así que con una bajada de párpados infalible, le pedía al amable caballero que dijera a sus iguales que empezaran a mover sus coches para atrás, porque la "menda" se iba. Caretos y caretos en los coches afectados por mi decisión pude observar por el rabillo del ojo, pero qué le vamos a hacer.

Entonces decidí pedir cita en un nuevo y flamante lugar ITVense abierto en la zona norte de Madrid, ahí se ve la clase, sí señor. Todo orden, todo limpieza, acceso rápido desde la carretera principal. En fin la experiencia empezaba mejor que la anterior.
Te pones en la cola; bajas del coche y vas a la ventanilla donde te atiende: atención!, una señorita. La susodicha me pide el permiso de circulación y la ficha técnica. Lo primero lo tenía más que dominado, pero lo segundo... ay Dios mío qué era eso. Me puse a sacar como loca todos los papeles de mi guantera esperando que en alguno pusiera ficha técnica. Y nada, ni rastro.

Decidí llamar a un hombre, mi PADRE. Que con la consiguiente guasa me explicó que se trataba de un papelito verde con formato de cartulina. Uf, pensé, eso sí que lo tengo y diligente me acerqué a pagar a la ventanilla.

La cola esta vez, no duró mucho y me dí cuenta que mientras yo espera plácidamente en el coche leyendo un libro - que aprovecharé para decir que se llama En el país de la nube blanca de Sarah Lark y que me está gustando- el resto de los allí presentes, hombres, se colocaban fuera de sus vehículos agolpados viendo como el resto de los aspirantes pasaban la prueba.

Ese fue el momento en que entré en pánico. Pensé, fijo que hay algún botoncito del coche que no conozco o si me dice frene, acelero; mi padre, muy sabiamente ya me dijo que lo más importante era que no me llevara al tiíllo por delante para pasar la ITV con éxito.

Así que manos al volante me dispuse a pasar la ITV. Primera prueba: "abra el capó, por favor". En mi cabeza sonó un veeeep. Mi cara de póquer y mis ojipláticos ojos fueron suficientes para que el tiíllo al que no me podía llevar por delante dedujera que no había abierto el capó en mi vida. Me invitó a salir del coche y la primera parte de la exploración la hizo él. Yo estuve a punto de decirle, oye, que yo también puedo pasarlo sóla, eh? en un alarde de indignación por subestimar mis conocimientos y porque el resto de la manada varonil creo que estaba disfrutando de lo lindo.  Pero lo pensé unos segundos y dije:  qué más da, que piensen lo que quieran y si me quita el trabajo y le hace feliz, ya he hecho mi labor del día. Aunque para la próxima me llevo una gorra y la paso por si el espectáculo da para unas perrillas con las que luego invitar a mis amgos a una cervecita!
Perdón a los hombres que lean esto y les pueda sentar mal; se admiten críticas y comentarios al respecto.

Al final pasé la ITV con éxito, aprendí qué era la ficha técnica y dónde se encontraba la palanca del capó. El tiíllo siguió sin nada roto, al menos ese día ( no sé si habrá vuelto alguna temerosa conductora) y oye, yo creo que les debieran pagar un plus por peligrosidad... Se lo han ganado!

8 comentarios:

  1. Me he muerto de la risa con tu entrada!!!! Hasta oía en mi mente la voz de tu padre diciendo "tiíllo".

    Yo te diré que, en general, no me achanto con esto de los estereotipos masculinos y femeninos, pero he tenido que sucumbir en el tema de los talleres de coche. Tras una ITV, que sigo pasando sin mayores anécdotas, salvo que dentro del coche no se oye nada cuando te dan las órdenes, me dijeron que tenía que arreglar una "holgura" en la rueda (me hice un master en el tema). Por resumir, después de 3 visitas a dos talleres distintos, 600 euros menos y dos reparaciones innecesarias porque NO ME HACÍAN NI PUÑETERO CASO, decidí que pasaba el testigo. Y que allí había demasiada testosterona y que la única mujer a la que iban a prestar atención era a la de los posters (que había). Así que en esto soy una mujer objeto!!!!!!

    Besos

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  2. jajaja... continuando con el comentario de Clara, te podrás imaginar, Marina, que quien tuvo que recoger el testigo de "la relación con los talleres" fue, aquí, El Menda Lerenda.. y desde entonces va todo como la seda, casi ni nos quieren cobrar las revisiones.. :-PPPPPP

    A ver, no voy a negar todo lo que contais por la sencilla razón de que, ejem, ES VERDAD, pero deberías intentar empatizar (esta palabra es muy de chica..) con la terrible situación en la que nos encontramos los hombres: es cierto que no tenemos que preocuparnos por estar divinas de la muerte, pero a cambio tenemos que saber de mecánica, que mirar las obras, y que ver los programas de pesca del cangrejo real en el Ártico.. :-DDDDD

    Y para tu consuelo, añado que hoy mismo he ido con una compañera de trabajo a comprarle ¡un bolso! a otra compañera de trabajo por su cumpleaños... y en la tienda me he sentido, snif, ¡como una chica pasando la ITV!

    Rudo abrazo!

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  3. Clara, no quiero pensar el momento en que mi cochecito que - y esto es un homenaje merecido- mi padre mantiene impoluto, empiece a dar por saquillo y tenga que ir al taller.

    Desde luego que son momentos que gustusamente cedería a algún maromo, pero que y mientras eso no lo pueda hacer, servirán para rellenar el blog!

    Un beso fuerte!

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  4. Eco, eeeeecooo...

    Ejem, Víctor, empatizar??? Bueno, la verdad es que siempre se agradece dar con alguien que entiende de esos menesteres y te alivia el mal trago. Así que desde ese punto de vista te doy la razón.
    Pero si por FUERZA MAYOR tenemos que hacerlo nosotras, por favor que nos tomen en serio!

    O es que si tú vas a una tienda a comprar un bolso, pongamos por caso, el/la dependienta no te toma en serio a tí? Pues yo creo que sí, incluso te ayudarían aún más y te recomendarían el que se comprarían para ellos mismos, estoy segura. Eso sí es empatizar.

    Pero después de esta reivindicación, siendo sincera, las tareas repartidas seguro que salen mejor; entre otras cosas porque diversificar la energía ayuda a que, lo que cada uno haga, salga mejor.

    Besito.

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  5. Doy fe de la experiencia de Clara porque, la pasé con ella, ese viaje al taller tras la ITV en la que nos dijeron "si no lo arreglas es que puedes perder la rueda!!!" eso sí que dio seguridad.

    Creo que nunca empatizaran con nosotras porque les encanta ver lo "bien" que se nos dan los coches. Yo, de momento, delego también el momento ITV, eso sí si puedo acompaño.

    Besos

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  6. Si tu te lo has divertido describiendo el evento tanto como yo me he reido leyéndolo, sigue con el blog, please

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  7. Jopé Paloma, menuda frasecita os soltaron ahí! Supongo que desde que salísteis de la ITV fuísteis todo el rato pensando si se os quedaría la rueda por el camino...

    Un besito

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  8. Poquito a poco "anónima", seguiré.
    Un beso

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